Gotown: un juego de cartas barato y genial

Hoy traemos un juego muy divertido y sencillo de cartas en el que nos convertimos en constructores de edificios, pero no solo constructores sino también (y esto es lo que les gusta a mis hijas) destructores de los edificios de los demás, ya que solo alcanzará la gloria aquel que consiga montar su rascacielos de cinco plantas, una tarea nada fácil. ¿Quién se atreve?

NOMBRE:Gotown

MARCA: Gen X Games

PRECIO APROXIMADO:  11-14 €

INSTRUCCIONES EN CASTELLANO:

EDAD: de 6-99 años

Nº DE JUGADORES: 2-4

JUEGO COOPERATIVO: No

RITMO DE JUEGO: Por turnos

DURACIÓN DE LA PARTIDA: 20 minutos

CARACTERÍSTICAS:

El juego viene en una caja diminuuuta que cabe en la palma de una mano. La caja tiene una portada muy simpática y en su interior nos encontramos con 54 cartas rectangulares de un tamaño pequeño y colorido, aunque lo suficientemente grandes como para poder jugar con comodidad.

El conjunto está bien, sencillo pero “apañao”.

FUNCIONAMIENTO:

El objetivo del juego es construir 5 plantas de nuestro edificio. Cada planta está formada por dos cartas de edificios diferentes y dichas cartas están numeradas, por lo que para hacer una planta la suma de las cartas debe ser 9. No es necesario sumar, ya que las cartas que se complementan tienen el mismo color.

Por tanto, el juego empieza repartiendo 5 cartas a cada jugador y dejando el mazo boca abajo al alcance de todos, para ir reponiendo cartas.

Para construir las plantas en nuestro turno, podemos jugar todas las cartas que queramos de nuestra mano (o no jugar ninguna), robando al principio de la partida 1 carta (y/o más hasta llegar a 3 cartas en la mano al final del turno).

Cuando construyamos un piso, lo colocaremos frente a nosotros en nuestra zona de juego y los siguientes pisos se construirán sobre este.

Para construir necesitaremos tener las dos cartas que forman la planta, o una carta de planta y un comodín, o podemos ser un poco menos ortodoxos y construir una planta usando una carta de planta construida de otro jugador, si tiene justo la carta que necesitamos. En ese caso, siempre que esa carta esté en el piso superior del edificio, se la cogeremos para juntarla con la nuestra y hacer un nuevo piso y el jugador perderá la otra carta que le ha quedado de esa planta. De esta manera no solo iremos aumentando nuestras plantas, sino que fastidiaremos al compañero, reduciendo la altura de su edificio.

También hay unas cartas con el dibujo de un martillo neumático que directamente destruyen la planta superior de uno de nuestros adversarios.

Hay una forma de evitar que los demás nos joroben, y es con las cartas de perros. Si colocamos un perro junto a una planta, esa planta estará protegida, pero solo esa, no las que se hagan por encima, salvo que se pongan más perros. No obstante, si al perro le damos una carta de hueso se marchará, dejando el edificio expuesto a nuestros ataques.

Tenemos nuestro edificio de tres plantas protegido, de momento, ya que el perro protege la planta más expuesta, que es la superior.

Pero incluso el perro tiene los días contados, ya que con la carta bola de demolición (solo hay una en la baraja) podemos cargarnos una planta incluso aunque haya perro.

La bolita la guardaremos para el momento adecuado, juas, juas.

Además, tenemos algunas cartas más interesantes, para que haya todavía más interacción entre los jugadores:

  • Refresco: el jugador que tú elijes se va a tomar algo, pierde el turno.

Ya nos han soltado el refresco, un turno perdido. ¿Sobrevivirán nuestras dos plantas construidas a nuestros malvados contrincantes?

  • Camión de dónuts: todos los jugadores menos tú se van a tomar algo, te vuelve a tocar.
  • Ladrón: le robas una carta al azar a un adversario.
  • Superladrón: te quedas con todas las cartas de un adversario.

¿A que no sabéis quién acaba de robarnos todas las cartas y las ha usado en contra nuestra?

Cuando un jugador monte su quinto piso se acaba la partida.

Todavía nos queda mucho trabajo por hacer.

VALORACIÓN:

Se trata de un juego muy divertido, sencillo de aprender y relativamente rápido, muy del estilo los archiconocidos Virus o Mascotas que ya reseñamos hace tiempo aquí y aquí, es decir, juegos de cartas donde intentas montar tu chiringuito mientras fastidias al venido, genial para pasar una tarde entretenida y con mucho pique. Al poder jugar todas las cartas que queramos de nuestra mano tiene muchas posiblidades, puesto que podemos hacer “combos” muy chulos, como usar un hueso para quitar un perro, para acto seguido desmontarle esa planta.

Por supuesto el juego tiene parte de azar, ya que no controlas qué cartas suben a tu mano, pero al tener 5 cartas (hasta un máximo de 8) y poder decidir cuántas usar, reduce el efecto del azar.

Con este juego nuestros niños hacen uso de:

  • La planificación: habrá cartas que querrán guardarse para el momento oportuno.
  • Atención: para fijarse cuántas plantas tienen los adversarios y qué cartas nos interesan.

En cuanto a la edad, en la caja pone a partir de 6 años y es una edad adecuada, y también los adultos podremos disfrutar de este juego sin problema.

En cuanto al número de jugadores, a 2 flojea un poco porque siempre fastidias al mismo, siendo más divertido a 3 o a 4.

CALIDAD/ DISEÑO: 3/10

COMPLEJIDAD (PARA EL NIÑO MÁS PEQUEÑO): 2/10

AZAR: 9/10

HABILIDAD (MANUAL): 0/10

MEMORIA: 0/10

DIVERSIÓN: 8/10

PUNTUACIÓN TOTAL: 7/10

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